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Algunas Preguntas sobre las Vacunas

 
¿Cuál es la enseñanza de la Iglesia sobre el uso de ciertas vacunas que tienen una relación histórica distante con el aborto?
 
Hay una serie de vacunas que se han derivado en las células descendientes de fetos abortados. El aborto es un delito grave contra la vida humana inocente. Siempre debemos preguntar a nuestro médico si el producto que él propone para nuestro uso tiene una asociación histórica con algún aborto. Debemos utilizar una vacuna alternativa si hay alguna disponible.
 
¿Qué significa cuando decimos que estos productos se hacen en "células descendientes"?
 
C
élulas descendientes son el medio en que estas vacunas son preparadas. Las líneas celulares bajo consideración se iniciaron con las células tomadas de uno o más fetos abortados hace casi 40 años. Desde entonces las líneas celulares han crecido de forma independiente. Es importante señalar que las células descendientes no son las células del niño abortado. Ellas mismas nunca formaron parte del cuerpo de la víctima.
 
¿Cómo se sabe cuando una vacuna en particular tiene una asociación con el aborto?
 
Las líneas celulares WI-38 y MRC-5 son derivadas de tejidos de fetos abortados. Por lo tanto, cualquier producto cultivado en las líneas celulares WI-38 y MRC-5 tiene una relación distante con el aborto. Las células de estas líneas han pasado por varias divisiones antes de ser utilizadas en la fabricación de la vacuna. Después de la fabricación, las vacunas son removidas de las líneas celulares y son purificadas. Uno no puede decir con precisión que las vacunas contienen cualquiera de las células del aborto original.
 
¿Qué hacer si un médico recomienda una de estas vacunas?
 
A veces, productos alternativos, que no están asociados con estas líneas celulares, están disponibles para la inmunización contra algunas enfermedades. Por ejemplo, existe una vacuna contra la rabia (RabAvert) y otra, de una sola dosis, contra las paperas (Mumpsvax) sin ningún tipo de asociación con el aborto, y que son igualmente seguras y eficaces. De ser práctico, usted debe preguntarle a su médico el poder utilizar una vacuna alternativa, pero no hay obligación moral de utilizar productos que son menos eficaces o inaccesibles. Los padres deben consultar con su médico acerca de la eficacia y la disponibilidad de estas, y de cualquier otra vacuna.
 
¿Hay alguna vacuna para la cual no hay alternativas?

 
Por desgracia, en la actualidad no hay vacunas alternativas disponibles en los Estados Unidos contra la rubeola (sarampión alemán), la varicela, y la hepatitis A. Todas estas se cultivan en las líneas celulares WI-38 y/o MRC-5. (Véase la nota n º 7 de la declaración de la Academia Pontificia para la Vida, para obtener una lista de las vacunas y su origen).
 
¿Qué debo hacer si no hay alternativa a una vacuna producida a partir de estas líneas celulares?
 
Uno está moralmente libre de usar la vacuna, independientemente de su vinculación histórica con algún aborto. La razón es que el riesgo a la salud pública, si se opta por no vacunar, pesa más que la preocupación legítima sobre los orígenes de la vacuna. Esto es especialmente importante para los padres, que tienen la obligación moral de proteger la vida y la salud de sus hijos, y de quienes les rodean.
 
¿Qué apoyo existe para esta posición en la enseñanza de la Iglesia?
 
Un comunicado de la Academia Pontificia para la Vida emitido en 2005 sostiene que uno puede usar estos productos, a pesar de su relación distante con el aborto, al menos hasta el momento en que aparezcan nuevas vacunas.
 
¿Qué puedo hacer para asegurar que vacunas alternativas se pondrán a disposición?

 
Puede escribir a las compañías farmacéuticas que hacen estos productos e insistir en que ellos fabriquen vacunas que puedan ser utilizadas por todos sin reservas morales. También, puede comunicarse con sus legisladores locales acerca de sus preocupaciones.
 
¿Puedo no vacunarme a mí o a mis hijos por motivos de conciencia?

 
Estamos obligados a seguir una cierta conciencia, incluso si se equivoca, pero también existe la responsabilidad de informar nuestra conciencia correctamente. No parece haber ninguna causa justificada para rechazar la inmunización contra enfermedades contagiosas y peligrosas, como la rubéola, especialmente en vista a la responsabilidad que todos debemos tener por la salud de nuestros hijos, la salud pública, y el bien común.
 
El uso de estas vacunas, ¿no anima a otros a destruir la vida humana con fines de investigación?
 
Al tiempo que usamos dichas vacunas, también se debe presentar una queja al fabricante de dicho producto, como una forma aceptable de objeción de conciencia. Esto señalaría una oposición más amplia, a la práctica moralmente reprobable de la utilización de los no nacidos como material de investigación científica. Pero no hay obligación moral de presentar una queja al utilizar estas vacunas.
 
Debería ser obvio que el uso de la vacuna en estos casos no contribuye directamente a la práctica del aborto ya que las razones para hacerse un aborto no están relacionadas a la preparación de vacunas.