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Muerte Cerebral

 ¿Qué significa la expresión "muerte cerebral"?
 
La "muerte cerebral" se refiere al criterio médico de que una persona ha muerto aplicando "criterios neurológicos". Diagnosticada correctamente, la "muerte cerebral" se refiere a la cesación completa de toda actividad neurológica organizada a traves del cerebro completo, incluyendo el cerebro, el cerebelo y el bulbo raquídeo. A este punto, el cuerpo deja de funcionar de manera irrevocable como una totalidad unificada. La fraseología apropiada en este caso es "la determinación de la muerte utilizando criterios neurológicos."
 
¿Es apropiado utilizar criterios neurológicos para determinar la muerte?

 
El criterio habitual para la determinación de la muerte es "cardio-pulmonar", es decir, la muerte se declara después que paran la respiración y los latidos del corazón. Los avances tecnológicos en cuidados críticos, sin embargo, han hecho posible la continuación de la circulación y la respiración a través de medios mecánicos, incluso después que la función del cerebro ha cesado.
 
La utilización de criterios neurológicos para la determinación de la muerte es legítima, según la Iglesia Católica. El Papa Juan Pablo II aprobó este planteamiento en un discurso que dio a la 18 ª Conferencia Internacional de Especialistas en Trasplantes de Organos, en agosto del 2000. Los criterios neurológicos consisten en cuatro signos clave: coma o inconciencia, la ausencia de reflejos motores cerebrales al dolor en todas las extremidades, ausencia de reflejos del bulbo raquídeo, y la apnea. Tanto el Papa Pío XII como el Papa Juan Pablo II han dicho que la Iglesia no tiene competencia en la determinación de la muerte, lo cual pertenece propiamente a la ciencia médica.
 
¿Puedo recibir órganos de trasplante de personas declaradas muertas utilizando criterios neurológicos?
 
Sí, un Católico practicante puede recibir órganos de un donante que es declarado muerto por criterios neurológicos. Los Católicos practicantes también pueden hacer preparativos necesarios para la donación de sus órganos propios en caso de su muerte, ya sea que se determina por criterios cardio-pulmonares o por criterios neurológicos.
 
¿Por qué sigue siendo controversial el uso de criterios neurológicos?
 
Como se mencionó anteriormente, cuando una persona sufre una pérdida total de la función del cerebro, el corazón puede continuar latiendo con la ayuda de la asistencia respiratoria mecánica. En estos casos, el apoyo artificial puede causar que la víctima aparente estar viva, ya sea visualmente como al tacto. La evidencia médica, indicado por los cuatro signos enumerados anteriormente, muestra que este no es el caso. En resumen, no hay ninguna razón para la controversia. El uso de criterios neurológicos asegura que la vida haya terminado.
 
¿Por qué la Iglesia acepta esta definición de la muerte?
 
Esto no es una nueva definición de la muerte, sino la utilización de nuevos signos para determinar que la muerte ha ocurrido. La comprensión cristiana de la muerte siempre ha sido, que es la separación del alma del cuerpo. La Iglesia Católica mira a la comunidad médica para determinar los signos biológicos que indican con certeza moral que este evento ya ha ocurrido. En los últimos años, la investigación médica ha indicado que la pérdida irreversible de la función cerebral proporciona un indicador firme que la muerte ya ha ocurrido.
 
¿Qué dice la teología Católica sobre esta definición de la muerte?
 
Los criterios neurológicos son compatibles con la doctrina Católica que dice que el ser humano es una unión sustancial de cuerpo y alma racional. Cuando toda función del cerebro se ha perdido completamente y de forma irreversible, esto se puede tomar como un indicador razonable que el alma racional ya no está presente.
 
El uso del criterio de "muerte cerebral", ¿causa la muerte del paciente?
 
El uso del criterio de muerte cerebral no causa la muerte del paciente, sino que más bien evalúa si la muerte ya ha ocurrido. Esto es análogo a la forma en que el cese del latido cardíaco y la respiración se han utilizado tradicionalmente para hacer esa evaluación.
 
¿Por qué es que algunos dicen, que tomar órganos de aquellos que han sido declarados muertos por criterios neurológicos, es una forma de homicidio?

 
Tales comentarios son irresponsables. Aquellos que hacen tales declaraciones erróneamente creen que una persona sigue viva, porque el cadáver aparenta estar vivo debido al efecto de la sangre oxigenada que sigue siendo bombeada a través del cuerpo por medios mecánicos. Los que rechazan el uso de criterios neurológicos para la determinación de la muerte reclaman que un paciente que es declarado muerto por este método, es asesinado para conseguir sus órganos. Tales comentarios pasan por alto las importantes distinciones mencionadas anteriormente, y están en tensión con la firme doctrina Católica.
 
En la práctica médica, es un médico, que no está en el equipo de trasplante de órganos, el que debe declarar la muerte, para evitar cualquier posible conflicto de intereses. Sin embargo, hay que destacar, que los criterios neurológicos deben ser aplicados rigurosa y consistentemente, y hacer un juicio de la muerte cerebral total antes de que una persona sea declarada muerta.
 
¿Cómo los medios de comunicación aumentan la confusión sobre este tema?
 
Los medios de comunicación a menudo son imprecisos en la forma en que dicen que a un paciente, que ha sufrido muerte cerebral, "se le ha removido el apoyo artificial de vida, y murió." Obviamente, alguien que está muerto no puede morir otra vez. Informes como éste muestran una imprecisión en el uso descuidado del lenguaje y una ignorancia general sobre criterios neurológicos para determinar la muerte.